Huevo a baja temperatura con cebolla confitada 

maridaje

Para combatir el  frío, nada mejor que una sopa de cebolla con su huevo poché. La mano del chef y ese toque ahumado y cremoso del queso Idiazábal otorgan intensidad a un plato que, de otra forma, pudiera resultar convencional. Su sabor tiende al infinito y el vino debe estar a la altura.

El Baltasar Gracián Garnacha, de color rojo guinda, intenso como la sopa, promete sensaciones prolongadas. Su acidez estimulante equilibra la potencia del plato y le proporciona suavidad. Así es a veces: nada como un vino fresco para contrarrestar la intensidad de los sabores complejos.

EVA PIZARRO / sumiller en restaurante Fierro y formadora en Tandem Gastronómico

vino recomendado

receta

Ingredientes para 4  personas

4 huevos / 1l de caldo de verduras / 1 cebolla morada / 1 cebolla tierna / 1 cebolla seca / 200 g de queso idiazábal ahumado / Pan para tostas

PASO 1

Corta todas las cebollas, menos la morada, y póchalas con unas gotas de aceite durante 30 minutos en una olla tapada. Mientras tanto, escaliba la cebolla morada en el horno a 160º durante 15 minutos, y luego saca pétalos de la cebolla. Corta las rodajas de pan y tuéstalas.

PASO 2:

Ahora cocina los 4 huevos a baja temperatura (63º) en un circulador durante 43 minutos. También puedes hacerlo en una olla controlando la temperatura con un termómetro, o incluso hacerlos escalfados.

PASO 3:

Una vez pochada la cebolla, mójala con el caldo de verduras, añade sal al gusto, y deja que se cueza durante 30 minutos a fuego muy bajo. Luego tritura bien y cuela. Monta el plato, colocando unas escamas de queso Idiazábal, los pétalos de cebolla morada, las tostas de pan y el huevo en el centro. 

PASO 4:

Una vez ya en la mesa, sirve la sopa bien caliente.