LA CRIANZA EN LOS VINOS

EVA PIZARRO / sumiller en restaurante Fierro y formadora en Tandem Gastronómico.


Hay tantos vinos en el mundo como formas de elaborarlos.Hoy nos centramos en su edad, en el tiempo de crianza y descubriremos porqué algunos vinos se guardan o se envejecen.

 

El vino es un producto cambiante, evolucionaen su vida ya sea guardado en una botella, una barrica, un ánfora o cualquierade los múltiples recipientes que hoy en día tienen a su alcance loselaboradores.

VINOS JÓVENES

Por tanto, a partir de la vendimia (finales de agosto a primeros de noviembre) necesitamos unos 3 meses mientras que el mosto (zumo de uva) fermenta, se estabiliza y puede ser embotellado. A principios de febrero saldrán al mercado las primeras botellas de la última vendimia.Estos serán vinos jóvenes, es decir, aquellos vinos que tras ser elaborados se embotellan para un consumo inmediato. Vinos cuyas características serán la fruta fresca, la frescura, la inmediatez, vinos de trago fácil donde los aromas primarios son protagonistas.

Vinos ideales para las estaciones de más calor y comida desenfadadas, como decimos vinos para tomar a discreción.

En España este proceso es muy habitual para los vinos blancos, en los que buscamos esa expresión de fruta y frescura tan idónea para esos momentos más informales.


Pero también es territorio de tintos, larga es la tradición en Rioja con sus vinos “cosecheros”, aquellos más jóvenes destinados al consumo familiar y local que son toda una delicia.

Si no los consumimos en el año en curso no se van a estropear, pero obviamente, las características relacionadas con la explosión de sabores, aromas y colores vivos irán perdiendo intensidad.

VINOS CRIANZA

Pongámonos en otro escenario, tras la vendimia, fermentamos el mosto y en vez de embotellarlo como vino joven, decidimos guardar nuestro vino en una barrica, a esto se le llama crianza del vino.

 

Pues bien, lo que sucede durante el periodo que tengamos nuestro vino en contacto con la madera es que esta le trasmitirá algunos de sus componentes como aromas tostados(frutos secos, torrefactos, cacao, café…) y notas especiadas (pimienta, canela, vainilla, clavo…). El vino perderá características frutales propias de un vino joven para ganar la complejidad de los aromas terciarios que son los que le otorga la crianza. En boca el vino también cambia, aparecen los famosos taninos de la barrica, sensación astringente en boca y sabores más complejos.

Los vinos con más crianza suelen ser vinos más complejos, de las mejores uvas y de parcelas seleccionadas, vinos que requieren ser protagonistas, dedicarles tiempo y atención, vinos para momentos más pausados, vinos para hacer frente a comidas más elaboradas y complejas.

CLASIFICACIÓN EN FUNCIÓN DEL TIEMPO DE GUARDA

-    Joven: ninguna crianza en barrica omenos de 6 meses.

-    Crianza: blancos y rosados 18 meses,6 mínimo en barrica el resto en botella. Tintos 24 meses, mínimo en barrica 6.

-    Reserva: blancos y rosados mínimo 18meses, de los cuales 6 en barrica. Tintos 36 meses, de los cuales 12 en barricamínimo.

-    Gran Reserva: blancos y rosados 48meses de los que mínimo 6 han de ser en barrica. Tintos 60 meses estando almenos 18 meses en barrica.

Cada Denominación de Origen (organismo que garantiza el origen y calidad de un producto) puede establecer tiempos diferentes en función de sus criterios.

En cuanto a barricas, no solo la francesa o la americana sirven para guardar vinos. En los últimos tiempos han irrumpido con fuerza las tinajas, recipientes de barro, similares a un ánfora romana pero de mayores dimensiones, que han conquistado a elaboradores de todo el mundo porque consideran que aportan características menos agresivas que una barrica. Pero también damajuanas, acero inoxidable y otros pueden servir para hacer el vino que uno desea.

Y DESPUÉS… ¿PODEMOS GUARDAR EL VINO TRAS SER EMBOTELLADO? 

Pues sí y no… Como hemos dicho, los vinos jóvenes pueden ser guardados, aunque su intensidad de sabores y sus aromas de fruta irán mermando. No se van a estropear, pero no los estaremos consumiendo en su momento óptimo. 

Los vinos con crianzas prolongadas, reservas y grandes reservas, debido a la exposición que han tenido en el tiempo, son vinos que pueden evolucionar aún mucho más guardados en una botella. El vidrio no le va a otorgar componentes diferentes, pero sí los va a redondear y desarrollar algunos nuevos, alcanzando el mítico “bouquet” que solo los grandes vinos guardados con paciencia llegan a mostrar.

Comprar una buena añada, de una bodega de referencia puede ser una gran inversión. Mi recomendación, siempre que se pueda, compara 3 botellas del mismo vino. Una para tomar de inmediato y poder observar el potencial que tiene el vino. La segunda, descorcharla tras 3/5 años y ver cómo ha evolucionado. La tercera, dejarla olvidada unos 10 años, quizá nos encontremos el vino estropeado o quizá sea la botella más mágica abierta en nuestra vida.